El Neolítico o
Edad de Piedra Nueva o Pulida, es uno de los periodos en que se considera
dividida la Edad de Piedra.
Inicialmente se
le dio este nombre en razón de los hallazgos de herramientas de piedra pulimentada,
en vez de tallada; es decir, en vez de golpeada, que era
menos resistente, que parecían acompañar al desarrollo y expansión
de la agricultura.
Hoy en día se define el Neolítico precisamente en razón del conocimiento y uso
de la agricultura
o del pastoreo.
Normalmente, pero no necesariamente, va acompañado por el trabajo de la alfarería.
La agricultura y
la ganadería empezaron a practicarse en diferentes lugares del planeta de
manera independiente y en distintas fechas. La primera región donde se
encuentran pruebas de la transición de unas sociedades de cazadores-recolectores a otras de productores fue Oriente Próximo, hacia el 8500 a. C.,
desde donde se extendió a Europa, Egipto, Oriente Medio y, quizás, el sur de Asia.
El cambio climático provoca una lenta conversión de la
economía de subsistencia, basada en la caza, hacia una economía más estable de
base pastoril y apoyada en los cultivos (agricultura). Se aprecia que el hombre
deja las montañas para desplazarse hacia los llanos en persecución de sus
presas de caza. El hombre vuelve a las cuevas aunque en algunos puntos pudo
conservar la utilización de chozas en las cercanías de ríos.
El desarrollo del pastoreo da lugar a la trashumancia
y a los contactos relativamente frecuentes con gente de otras tierras,
existiendo una mayor intercomunicación entre las diversas tribus.
Para
las hachas y otros instrumentos se utiliza la piedra pulida y los
útiles y algunas herramientas se fabrican frecuentemente con hueso. Aparecen también útiles de obsidiana.
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